domingo, 25 de agosto de 2013



LA GRAN MENTIRA DE LOS 0-800 -Artículo de autoria propia

Las líneas 0-800 tienen una sola gran verdad : son una gran mentira y los consumidores son rehenes de lo que consumen

Un trabajo de investigación realizado recientemente por alumnos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Maza, con el objetivo de conocer sobre el bienestar animal en los productos que consumimos; arrojó como resultado que las líneas 0-800 de atención al consumidor y toda otra forma de comunicación son casi imposibles de acceder. Las empresas no atienden llamados o e-mail , no contestan y si lo hacen no brindan la información requerida.
Los alumnos centraron su trabajo en intentar entablar un diálogo con todos los pocos números telefónicos, páginas web y mail que figuran en los envases, envoltorios o etiquetas de todos los productos de origen animal como huevos, carnes, atún, cartílago de tiburón, cosméticos en general y hasta con el zoológico provincial. También intentaron la visita en persona a algunos establecimientos avícolas. El trabajo esta repleto de anécdotas personales que arrojó el triste derrotero de los estudiantes y se podría hablar de la problemática de cada tema  por separado.
Muchas preguntas retóricas surgieron de esto, pero una en particular ¿si se  es estudiante no se es un consumidor? ¿no comen, no respiran ,no hacen compras los estudiantes? .Porque esta fue la respuesta mas frecuente que recibieron ,parece que ser estudiantes o estar realizando un relevamiento no les da derecho a preguntar sobre el origen de los productos que todos consumimos.
Descartando los teléfonos y mails que nunca recibieron respuesta, la presencia de los alumnos en algunos establecimientos causó escozor y molestia a muchos empleados y gerentes que pareciera que tienen muchas cosas que ocultar. En un supermercado muy conocido, llegaron a llevar casi detenido a uno de los estudiantes por estar anotando los datos de los envases ,por ver si el atún era o no dolphin safe (libre de carne de delfín), y cuando habló sobre esto con el gerente ,este le dijo que no sabia de que hablaba. En líneas generales los empleados desconocen lo que venden o el origen de la mercadería.
En algunos establecimientos avícolas, en los cuales los alumnos querían saber sobre las condiciones de los animales, alimentación, espacio y bienestar general les negaron la entrada lo cual es comprensible pero también les negaron la posibilidad de contactarse con algún responsable o gerente de las plantas. Les dijeron que por ser estudiantes y personal no autorizado no tenían derecho a la información que buscaban. Vuelvo a preguntar ¿ser estudiantes los hace dejar de ser consumidores?
En el caso de los cosméticos, si bien recibieron respuesta por parte de la gran mayoría, estos dijeron que no informan porque la ley no se los exige, solo informan lo que la ley les pide por lo tanto si algún cosmético es libre de crueldad hacia los animales, es decir, que no testean los productos en animales no lo colocan en las etiquetas aunque esto haga la diferencia para algunos consumidores.
Esta problemática es un gran círculo vicioso que se aprovecha de los consumidores poco o nada informados, siempre apurados que no saben qué deben pedir o exigir, entonces como no lo exigen no lo informan; como no lo informan los poco consumidores que leen etiquetas no se instruyen acerca de lo que consumen y como las leyes no lo exigen el círculo cierra perfectamente hacia la ignorancia. Todo esto dificulta en grande la movilización de los consumidores  para un cambio. Aquí no hay culpables, solo responsables.
Como dice Daniel Goleman, autor de “Inteligencia Ecológica”,donde ponemos nuestro dinero ponemos nuestra energía ,y con esta se crea el mundo. Si nadie compra un determinado producto o servicio, desaparece del mercado. El consumo consciente parte de la responsabilidad personal de comprar lo que se necesita y no lo que la publicidad me quiere vender por un lado, y por otro de la consciencia ecológica, es decir, me informo de si lo que compro se fabrica respetando el medio ambiente y a los animales.
Para que esto ocurra debemos estar informado y exigir la información. Las nuevas tendencias mundiales muestran consumidores cada vez mas interesados en obtener referencias sobre los productos y servicios que  consumen y en Mendoza debemos comenzar  transitar este camino porque nos o merecemos y si hay que exigir por ley la información, habrá que hacerlo. Hay que implantar una regulación que aporte transparencia al mercado y que nos permita conocer el impacto oculto en nuestras compras si así lo queremos
Cuanto mas despertemos esta conciencia en la sociedad más rápido ocurrirá el cambio y los empresarios deberán cambiar, evolucionar y adaptarse para sobrevivir económicamente. La revolución, el cambio esta en manos de los consumidores .Lo que mejor podemos hacer es apoyar el consumo ecológico en todos los productos y servicios que nos ofrecen, porque las corporaciones empresariales no se preocupan hasta que no lo hacen los consumidores.
Todavía tenemos muy fresco el famoso 0-800 de los colectivos que aún circulan por ahí diciendo:”si contamino llame al 0800….” ¿Usted llamó?¿Obtuvo respuesta?
La conclusión de este trabajo de relevamiento hecho por los estudiantes de veterinaria  fue que  si no comenzamos a exigir seguiremos siendo rehenes de la gran verdad de las líneas 0-800 de información al consumidor, y es que son una gran mentira

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